Parvovirosis canina

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La parvovirosis es una enfermedad sistémica grave en el perro cuyo síntoma principal es la gastroenteritis hemorrágica. Afecta principalmente a cachorros de entre 6 y 16 semanas de vida, aunque puede afectar a individuos de cualquier edad.

La parvovirosis es una enfermedad relativamente nueva. Los primeros casos se documentaron a finales de los años 70 y entonces se produjeron un gran número de muertes de perros dado que la población canina era por completo susceptible. Actualmente, la mayoría de los cachorros están protegidos contra la infección neonatal gracias a los anticuerpos que las madres vacunadas les transfieren durante la lactancia.

Los perros cachorros más expuestos a padecer esta gastroenteritis son aquellos que provienen de criaderos, refugios y tiendas de mascotas en los que coinciden hacinamiento y saneamiento deficiente. El parvovirus es sumamente resistente en el ambiente y puede permanecer estable hasta 5 meses después de haber sido excretado con las heces. La mayoría de detergentes no lo destruyen. Sólo el hipoclorito de sodio ha demostrado ser un desinfectante eficaz.

Otro factor de riesgo lo constituyen los parásitos. Los cachorros no desparasitados son más susceptibles de contraer la enfermedad o de padecer una forma más grave de ésta. Lo mismo puede decirse de cachorros nacidos de madres no vacunadas.

El parvovirus es altamente contagioso y la mayoría de las infecciones se producen por contacto con materia fecal contaminada. El periodo de incubación de la enfermedad es de 7 a 14 días.

El síntoma más frecuente de la enfermedad en el perro es la diarrea con exceso de moco y sangre, acompañada de apatía, falta de apetito, vómitos y fiebre. La deshidratación se da en pocas horas y en casos graves puede ocurrir la muerte por sepsis incluso 2 días después de la aparición de los primeros síntomas. Existe una forma de parvovirosis menos frecuente pero más grave que es la forma cardíaca. Los cachorros que padecen esta presentación pueden morir de forma repentina por miocarditis, sin signos de enfermedad previa, o bien tras un episodio corto de llanto y dificultad respiratoria.

Siempre que un cachorro presente diarrea acompañada de apatía y vómitos, debe sospecharse de una infección por parvovirus. Es necesario acudir al veterinario tan pronto como sea posible. El tratamiento debe hacerse en hospitalización y los objetivos de éste son la rehidratación y la prevención de enfermedades bacterianas secundarias. Cuando los cachorros sobreviven los primeros 3 ó 4 días de enteritis, suelen recuperarse rápidamente en días posteriores. Los perros que se recuperan de la enfermedad no volverán a padecerla, pero pueden continuar eliminando virus en sus heces durante más de 2 semanas, constituyendo un foco de infección.

Es primordial la prevención del perro, basada sobre todo en la vacunación pero también en la desparasitación, la buena alimentación y la higiene escrupulosa. Es importante respetar el calendario de vacunaciones y desparasitaciones propuesto por su veterinario, tanto en el cachorro como en el perro adulto.