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Cuidados del cachorro y características de su desarrollo

Cuidados del cachorro


El perro es una especie doméstica que, como es sabido, depende en gran medida del hombre para sobrevivir dentro de los límites del hogar y en los ambientes urbanos en general. La atención que recibe desde que nace y llega a su nueva familia resulta crítica para su completo desarrollo y bienestar. Por esta razón en este artículos facilitamos información relacionada con los cuidados del cachorro.

Los cuidados del cachorro comienzan por el resguardo de la salud de su madre. Veremos las características propias del crecimiento en la especie canina y los principales cuidados del cachorro en sus primeros meses de vida.

Neonato y crecimiento

En muchos animales, el periodo de neonato o recién nacido corresponde específicamente al intervalo que va desde el nacimiento hasta que finalmente abre sus ojos. En los perros, este periodo promedia los quince días.

El animal que proviene de una madre que creció y gestó en un entorno cuidado, con la nutrición y atención sanitaria correspondiente, nacerá sin dudas con una mayor probabilidad de adaptación a su nuevo ambiente. La lactación y el contacto posterior del cachorro con su madre y los hermanos de camada representarán también momentos críticos para su desarrollo.

Entre los principales cuidados del cachorro, debemos tener en cuenta tanto las particularidades del recién nacido como sus requerimientos hasta el momento de su destete y durante sus primeras semanas de vida.

Desarrollo de sistemas y cuidados del cachorro

En sus primeras semanas de vida, muchos sistemas y recursos sensoriales de los cachorros se encuentran todavía en proceso de maduración. De forma paralela, aquellos reflejos de gran valor para el animal neonato -succión, acercamiento, anogenital- van desapareciendo para dar paso a otros que le serán imprescindibles durante su adultez.

El sistema nervioso completa poco a poco la mielinización de sus estructuras y la activación de sus diferentes circuitos. La barrera hematoencefálica alcanza su maduración cuando el animal se acerca a los tres meses de vida. Por lo tanto, ciertos fármacos y sustancias provenientes de plantas y alimentos podrán resultar tóxicos para el organismo antes de ese momento.

El reflejo del temblor y la vasoconstricción son valiosos recursos que permiten al animal regular su temperatura corporal. Estos mecanismos están inicialmente ausentes o débiles, por lo que deberá contemplarse el acondicionamiento térmico dentro de los cuidados del cachorro en sus primeros días de vida. La temperatura deberá promediar los 30 °C la primera semana, y descender gradualmente hasta 21 °C al cumplir el mes.

El metabolismo y excreción de diversas sustancias y alimentos en el cachorro son bien distintos a los del ejemplar adulto, debido principalmente al desarrollo incompleto de hígado y riñones. La alimentación del cachorro será principalmente láctea durante sus primeros días, para pasar a una dieta balanceada -inicialmente semisólida- a partir de las tres semanas.

La orientación visual, sonora y espacial del animal en crecimiento se fortalecen a partir de los veinticinco días.

Cuidados del cachorro: conducta y socialización

Sin duda, una de las etapas más importantes dentro de los cuidados del cachorro.

El desarrollo de la conducta comienza en la vida uterina. Los estímulos que recibe el animal desde su etapa prenatal hasta aproximadamente los tres meses de vida determinarán su conducta y temperamento como adulto. A través de los sentidos, el cachorro reconoce el entorno y se identifica con los ejemplares de su misma especie. Reacciona a los estímulos ambientales y desarrolla su conducta de exploración.

La etapa de mayor sensibilidad ocurre entre la 3.a y 12.a semana. En ese periodo el animal completa su desarrollo motor y sensorial, inicia la conducta de juego, mordidas e interacción social y ambiental en general. Es el momento ideal para exponerlo cuidadosamente a la mayor cantidad de estímulos (objetos, sonidos, espacios), para lograr así una completa habituación del entorno y evitar miedos o fobias a futuro por desconocimiento.

Inmunidad y vacunas

Dentro de los cuidados del cachorro, la temática vinculada al desarrollo de la inmunidad y la aplicación de vacunas merecen un párrafo aparte.

El sistema inmune del cachorro al momento del nacimiento es inmaduro y necesita ser estimulado. Los animales pasan de un ambiente uterino estéril a un entorno rico en agentes inmunógenos. Su capacidad de respuesta a estos agentes es inicialmente inmadura, por lo que necesita ayuda para defenderse de manera más eficiente. Esta ayuda proviene por un lado de los anticuerpos maternos (inmunidad pasiva) y por otro lado mediante la vacunación (inmunidad activa).

La mayor parte de los anticuerpos maternos llegan a través del calostro. El calostro es la primera secreción de la glándula mamaria y contiene los anticuerpos producidos por la madre durante su fase gestante; de allí la importancia que la vacunación de la madre tiene para la salud inicial del cachorro. El intestino del neonato deja pasar los anticuerpos de la madre únicamente durante los primeros días de vida, con un máximo de permeabilidad durante las primeras 16 horas.

La inmunidad pasiva, sin embargo, tiene un efecto de corto plazo. A partir de ese momento deberá implementarse entonces un programa de aplicación de vacunas (previa desparasitación), el que podrá variar de acuerdo al animal y la zona en la que vive.

Prevención de accidentes domésticos

Una última consideración dentro de los cuidados del cachorro es la alta exposición del animal a accidentes domésticos debido a su conducta exploratoria. Entre los accidentes más habituales podemos mencionar el shock el eléctrico por mordisqueo de cables, quemaduras químicas o térmicas, finalmente las indigestiones por consumo de plantas o productos tóxicos.