Perro en el arte

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El perro ha ocupado un lugar importante en el mundo del arte, sobre todo en las artes pictóricas y decorativas y, últimamente, también en el cine. Este fenómeno, el representar directamente al perro en obras de arte o que aparezca como un elemento simbólico, pero sin desempeñar un papel principal, aunque contribuya al significado total de la obra, es bastante antiguo. Así, en la Grecia clásica nos lo encontramos representado en bastantes frisos, en vasijas y en cerámicas. Un ejemplo paradigmático es el relieve de la diosa Hecate hecho en mármol.

En Egipto, los perros son representados en bajos relieves, incluso faraones con su correspondientes canes. También se han encontrado momificaciones de cánidos sepultados junto a sus dueños. La variedad no doméstica, el chacal, era asociado con el Dios Anubis.

En Roma aparece representado en el arte a través de murales, pinturas e incluso en monedas. Su utilidad, como perro de batalla, era indiscutible, hasta el punto de organizar peleas en los circos romanos.

En la Edad Media, hasta el siglo XV, no fue aceptado por la sociedad, se les consideraba animales feos y peligrosos, toda vez que las constantes guerras de la época contribuían a su abandono, con lo que volvían a su estado salvaje, alimentándose de todo tipo de carroñas e incluso propinando ataques al ganado con el consiguiente perjuicio para sus propietarios, con lo que no existen muchas representaciones del perro en el arte.

En el Renacimiento, los canes comienzan a tener buena aceptación, precisamente por su labor como auxiliares de la caza. La aristocracia de la época contribuyó a dotar un buen protagonismo a este entrañable animal, al mismo tiempo que se incrementó el número de razas, hechos que contribuyeron a que el perro se representara en el arte, quedando plasmado en muchas obras de autores célebres de la época.

Los perros son animales que viene acompañando al hombre desde hace miles de años. Conocemos sus características y por ello podemos decir que en el arte suele simbolizar valores tales como la fidelidad, sociabilidad. Por ejemplo, es el caso del pequinés que aparece en “El Matrimonio Arnolfini”, una pintura gótica de los hermanos Van Eyck, simboliza la fidelidad matrimonial a través de su representación reflejada en medio de la pareja, sin duda el perro doméstico ocupa un lugar central en el matrimonio según sus autores. Pero hay más, como los “Perros jugando al póquer” de Cassius Marcellus; el “Monumento al perro callejero”; “Las pruebas de Moisés” de Boticelli o “El hombre de la sombrilla” de Monet.

Lejos de esos perros que tuvieron su papel en las artes pictóricas y decorativas, en el cine también tiene nombre y desempeña un papel protagonista. Muchas veces, sin embargo, se deja de lado el aspecto simbólico que lo hizo famoso en las llamadas bellas artes. De este modo tenemos todo un elenco de canes famosos en el cine, a modo de ejemplo citamos a Beethoven, Bingo, Rex,Lassie, etc. Son perros famosos que cobran un nuevo protagonismo en la medida en que antes hubiera sido impensable.

Su aceptación como animal de compañía hizo que se crearan la diversidad de razas existentes en la actualidad, motivado mayoritariamente por los Club caninos, asociaciones que sin duda fomentan y divulgan todo lo relacionado con el mundo de los perros; la organización de exposiciones caninas hace que el público tenga mayor respeto y admiración hacia este fascinante animal, hasta el punto de considerarse como un miembro más del hogar familiar. Por eso, la industria se ha especializado en crear todo tipo de accesorios, medicamentos, alimentación…, que sin duda contribuye a su bienestar. Sin olvidar los numerosos profesionales especialistas en el sector de los cánidos: peluquerías, clínicas veterinarias, nutrición, etc.