Perros policías: simbiosis perfecta entre el hombre y su mejor amigo

Perros policías

En todos los países del mundo, en cualquier lugar. La mayoría de los habitantes del planeta han visto alguna vez un perro utilizado en labores de seguridad por algún cuerpo policial. Su instinto y su olfato, ambos infalibles, son una excelente herramienta para el ataque y para detectar narcóticos, explosivos, productos no permitidos, etc., por esta razón es importante dedicar este artículo a los perros policías.

Para que los perros policías puedan dedicarse a sus funciones, deben pasar por un riguroso entrenamiento. Las razas utilizadas para estas funciones dependen, en gran medida, de lo que vayan a desempeñar en el terreno y regularmente se especializa el can en una sola área de acción, para que pueda perfeccionar las técnicas.

Las razas más utilizadas para las funciones de perros policías son: el pastor alemán, el doberman y el rottweiler (accede a su ficha). Pero, para aquellas funciones que no impliquen ataque, como detección de sustancias también se emplean el golden retriever, el labrador o el pastor belga.

Las funciones que desempeñan los perros policías

La utilización de perros en funciones de seguridad es muy variada y data de muchos años de antigüedad. En la segunda guerra mundial, comandos germánicos contaban con fieros pastores alemanes que les servían para reducir a enemigos aislados y cercados. También se utilizaban para inspeccionar un terreno antes de la entrada de las fuerzas de vanguardia.

En la actualidad, el uso de los perros policías está principalmente ligado a la detección de sustancias ilícitas. Distintos países tienen brigadas caninas dedicadas a diversas funciones: detección de narcóticos, dinero oculto, frutos, explosivos, tabaco; intervención en situaciones de rehenes para proteger la vida de los cautivos, búsqueda de delincuentes y salvamento en catástrofes.

Cuando ocurre el colapso de edificaciones, los perros especializados son imbatibles en la ubicación de personas atrapadas. Por eso cada día se ha perfeccionado el entrenamiento de estos nobles y útiles animales.

Entrenamiento: desde cachorros van aprendiendo

Los perros policías son entrenados desde que son cachorros. Los adiestradores hacen un chequeo de las condiciones del perro y tiene que cumplir con unos requisitos fundamentales, uno de ellos es obedecer órdenes. En el desempeño de sus funciones trabajará con un guía, un oficial encargado del animal, con el que estará codo a codo.

Cuando a un perro le gusta jugar y estar activo es potencial para ser entrenado en labores de seguridad. Además de ser despierto, el animal tiene que tener una buena relación entre tamaño y peso, los ejemplares robustos son preferidos porque imponen autoridad.

El entrenamiento de los perros se lleva a cabo en instalaciones especiales donde tienen todo lo que necesitan: dormitorios, alimentación, gimnasios especializados y espacio libre para correr y ejercitarse.

La sociabilización es clave en la formación

Un perro policía debe ser sociable, es fundamental ese elemento porque le permitirá entender la relación que lleva con su guía, acatar órdenes e instrucciones y trabajar bajo presión. En la formación debe participar el oficial que sea designado como guía de ese canino para que se dé el fenómeno de la entrega al líder.

Una parte imprescindible es que el can aprenda a trabajar en todo tipo de condiciones. Con ruido de vehículos, sin él, en todo tipo de climas, en piso plano o con escaleras, con escombros, en grandes aglomeraciones. La clave es que entienda que obedecerá las instrucciones y con el método del estímulo y premio aprenderá a realizar lo que se le indica.

Desarmando el mito: no consumen drogas

El mito generalizado indica que los perros policías empleados en la detección de estupefacientes, los hacen adictos a esas sustancias, una cosa totalmente falsa. Los expertos han explicado que el entrenamiento de estas mascotas se hace con el método del estímulo y el premio. En la práctica, se enseña al perro a buscar un juguete, y ese objeto es colocado en la misma caja donde hay sustancias psicotrópicas para que ellos identifiquen el olor y determinen dónde está el paquete.