Origen del perro, su domesticación

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El perro doméstico es uno de los animales con los que estamos más familiarizados, hasta tal punto esto es así, que la gran diversidad de individuos y razas que existen en la actualidad en muchas ocasiones pasan desapercibidos, en la medida que es habitual avistar esta mascota en cualquier parte del entorno humano. En muchas ocasiones muchas personas se han planteado ciertos interrogantes sobre el origen del perro, es decir, conocer sus antepasados, en este artículo exponemos alguna notas interesantes que nos ayudarán a conocer mejor la procedencia u origen del perro doméstico.

Sabemos ubicar, casi por intuición, el origen del perro doméstico. Lo situamos en una especie, el lobo, el cual es el antepasado directo del perro. Podríamos contar la historia de los orígenes del perro como una historia en la que un grupo de humanos adopta un lobo, quizás un cachorro, y a partir de aquí se inicia una carrera de domesticación, que con el tiempo daría pie a la multitud de razas diferentes existentes en la actualidad.

Bien, la breve historia de la evolución u origen del perro que hemos narrado al final del párrafo anterior parece convincente, a pesar de lo cual resulta que no es del todo cierta, aunque existen multitud de cuentos infantiles que relatan casos parecidos para comunicar al público infantil las buenas relaciones que siempre han existido entre los cánidos y el hombre. En efecto, no es que los humanos adoptaran al lobo y a partir de aquel momento se produjera la domesticación del mismo para posteriormente, pasar a la domesticación del cánido doméstico. Fue más bien lo contrario: al lobo le pareció ventajoso acercarse a los humanos, parir sus cachorros cerca de las aldeas humanas, pues en aquellos asentamientos encontraba alimentos fácilmente y sin necesidad de cazarlos; de esa manera, en un primer momento, se convirtió en una especie animal que vivía de los desperdicios humanos.

Igualmente, al ser humano le pareció ventajoso relacionarse con lobos. Si lo pensamos detenidamente, pudo haber ocurrido que las lobas que parían cerca de los humanos se las considerase, de forma natural, una especie de alarma para sus aldeas. Obsérvese que para salvaguardar su cubil se convertía en auténticos perros guardianes, siempre alerta en defensa de su territorio, aunque no se diera cuenta que al mismo tiempo protegían al ser humano. Para aquella sociedad, le resultaba compatible y muy positivo los intereses que perseguían los antepasados del can doméstico, pues estaban en concordancia con una especie de “beneficio mutuo” en aras a una protección que debió ser demandada si tenemos en cuenta los peligros que antaño acechaban al ser humano. En tales circunstancias, el matrimonio entre ambas partes estaba asegurado, por eso, esta teoría es la más convincente acerca del origen del perro doméstico.

Lo anterior queda contrastado si tenemos en cuenta que actualmente existen manadas de lobos que viven en consonancia y armonía con el hombre; incluso aquellos criados por el ser humano, desde su nacimiento, adoptan un comportamiento doméstico y sociable, aunque no lleguen a un grado se socialización tan elevado como en la actualidad ocurre con el perro.

Desde un punto de vista geográfico, siempre se ha pensado que el proceso de domesticación de los cánidos comenzó en el lejano Oriente Mediano, no obstante, tras el último estudio científico y en el que se analizaron el ADN de numerosas especies de cánidos prehistóricos, desmienten la anterior tesis y consideran que el origen del perro es fruto de  la domesticación del lobo en zonas procedentes de Europa, con posterioridad, los primeros perros domesticados se fueron extendiendo a otros continentes. El estudio basa sus suposiciones primordialmente en el hecho de que el ADN de los cánidos prehistóricos europeos analizados muestran más similitudes con el perro doméstico actual que con los restos pertenecientes a cánidos prehistóricos del Oriente Medio.